Cristo ejemplo de comunión

Lee la palabra de Dios “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” Juan 17:22-23 Reflexiona El mejor ejemplo de cómo vivir una vida en plena comunión con Dios nos lo muestra nuestro Señor Jesucristo. En Juan 10:30, Él afirma: “Yo y el Padre uno somos”. Esta declaración nos revela una verdad fundamental: la verdadera comunión va mucho más allá de una relación entre dos personas; se trata de una unidad profunda donde el pensar, el sentir y el actuar llegan a ser los mismos. En nuestras relaciones humanas, a menudo toleramos las diferencias o buscamos el respeto mutuo a pesar de ellas. Sin embargo, en la unidad divina, existe un vínculo transformador que nos alinea totalmente con el corazón de Dios. Jesús vivía esta unidad de forma absoluta, pues su pensamiento, sus emociones y su actuar reflejaban perfectamente al Padre, lo cual se comprueba en lo que el Señor decía (pues de la abundancia del corazón habla la boca), pero también en lo que hacía, en su extrema coherencia entre su creencia y su vivencia. ✅Jesús siempre hablaba lo que el Padre le decía que hablase y hacia lo que el Padre le mandaba, como se evidencia en Juan 8:28-29 “Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.” Lo más extraordinario es saber que esta comunión que Jesús disfrutaba con el Padre es el mismo anhelo que Él tiene para nosotros. Jesús nos ha otorgado la gloria que recibió del Padre, no para que estemos solos, sino para que permanezcamos unidos a Él en perfecta armonía. ✅Juan 17:22-23 nos lo recuerda “La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”. Hermanos, pidamos a Dios que al igual que en Jesús, su gloria se manifieste hoy en nuestras vidas, gracias a la comunión del Espíritu Santo, que nos mantiene unidos a Él mediante el vínculo indestructible de su amor. Oración Señor Jesús, hoy me postro delante de Ti, y te pido que por tu Santo Espíritu me lleves a la verdadera comunión, para así reflejar también la gloria de Dios. Amén. Alaba a Dios
Comunión

Lee la palabra de Dios “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.” 1 Corintios 1:9 “La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros. Amén.” 2 Corintios 13:14 Reflexiona Como creyentes, debemos sentir una profunda gratitud por la fidelidad de nuestro Dios, quien nos llama a la comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor (1 Corintios 1:9). Él nos atrae constantemente con cuerdas de amor, tal como lo expresa Oseas 11:4: “Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida”. ✅Este amor y fidelidad de Dios se ha manifestado hacia la humanidad desde el principio de los tiempos. Como Padre amoroso, preparó todo para que viviéramos en perfecta comunión con Él, en un lugar especial: el huerto del Edén, descrito en Génesis 2:8: “Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado”. ✅Es fascinante notar que, en el hebreo original, “jardín del Edén” se escribe “Gan Eden” (גַּן־עֵדֶן), y al analizar sus raíces, descubrimos el profundo propósito divino: Gan (גַּן) significa huerto o lugar protegido, mientras que Éden (עֵדֶן) evoca delicia, bienestar y una frescura que sacia el espíritu. No se trataba de un simple jardín geográfico, sino del “Jardín de la delicia”, un entorno donde el ser humano podía disfrutar de la satisfacción plena y el gozo inefable de la presencia de Dios, un placer que trasciende todo lo que el mundo pueda ofrecer. Lamentablemente, la desobediencia humana, nacida de la rebeldía y el orgullo, rompió esta comunión, como consecuencia de la muerte espiritual. Sin embargo, Dios, grande en misericordia y digno de suprema alabanza, tenía establecido un plan glorioso para restaurarnos, así gracias a la obra de su Hijo Jesucristo en la cruz, y por medio de la fe en Él, tenemos nuevamente acceso al Padre. Por eso, hermanos, la invitación es a recibir la gracia de nuestro Señor Jesucristo, a disfrutar del amor de Dios; y a permitir que el Espíritu Santo nos guíe, para que volvamos a vivir, desde hoy, en la plenitud de esa comunión con nuestro Padre Celestial. (2 Corintios 13:14). Oración Padre Dios, gracias por tu gran amor, gracias por atraerme hacia ti por medio de tu Santo Espíritu, ayúdame a disfrutar de la comunión que tu Hijo Jesús restauró. Amén. Alaba a Dios
Señor, llévame a tu encuentro

Lee la palabra de Dios “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” Jeremías 15:19 Reflexiona Para nadie es un secreto que como cristianos cada día somos ampliamente tentados, tentados a salir, desenfocarnos o distraernos de nuestra identidad y realidad espiritual; el mundo, nuestro cuerpo pecaminoso y por supuesto Satanás, están siempre queriéndonos llevar en contra del conocimiento y de la voluntad de nuestro Dios; es una guerra que, por supuesto, en nuestras fuerzas no podemos ganar. Sin embargo, queridos hermanos, es una victoria que ya Jesús en la cruz ganó por nosotros.1 Juan 2:15-17, nos deja ver que cuando nosotros amamos o preferimos al mundo, así como los deseos de la carne, de los ojos y la vanagloria de la vida, que es a su vez los medios que usa nuestro enemigo para tentarnos, es porque el amor del Padre no está en nosotros, pero si no está en nosotros, no es precisamente porque Él no nos lo haya concedido, sino más bien porque nosotros no hemos a él accedido. ¡Ir a la cruz, ir a su encuentro y tomar de su amor! Jesús, cuando de esta manera fue tentado, estaba preparado, su corazón del amor del Padre había llenado; hoy el Espíritu de Cristo habita nuestro corazón y con el mismo anhelo y fervor que Jesús en aquel tiempo, quiere llevarnos al encuentro de nuestro Padre Dios; si nos arrepentimos, es decir, cambiamos de dirección, y en lugar de ir tras el pecado, vamos hacia donde el Espíritu nos encamina, entonces, dice el Señor: “yo te restauraré, y delante de mí estarás;” El Señor hará que podamos negarnos a nosotros mismos, y del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual nos llenará; su propósito es que donde quiera que estemos y con quien sea que nos estrechemos, a Él siempre reflejemos; ser como su boca transmitiendo su palabra para dar gracia y edificación, convirtiéndose ellos a nosotros y no nosotros a ellos. Oración Papá Dios, sé que por tu fidelidad y el poder de tu Santo Espíritu que habita mi corazón, cada nuevo amanecer me llevarás a tu encuentro, abrirás mis ojos y me concederás la gracia de verte; gracias, Cristo Jesús, porque conmigo estas y tu victoria sobre el mundo, el pecado y Satanás a cada momento puedo tomar para vivir en la ley del amor y de la libertad, aleluya, amén. Alaba a Dios
El grito de amor

Lee la palabra de Dios “Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Mateo 27:46 Reflexiona El grito del Señor Jesús en la cruz, o lo que la Escritura describe que “clamó a gran voz” es un instante que nos ha de recordar la gran aflicción que su alma sufrió, pero más conmovedor aún es el saber que su aflicción fue para nuestra redención, su alma afligida para que la nuestra fuese redimida (Isaías 53:10-11). Ese grito es el que se debe escuchar en nuestra conciencia espiritual y en toda la creación, pues fue un grito de amor, ese amor que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta (1 Corintios 13:7). Jesús soportó el desamparo en la cruz para que tú y yo experimentemos su paz. ✅Hermanos, situaciones difíciles, momentos de gran dolor, pérdida, sufrimiento entrega o sacrificio, esos que quizás muchas veces experimentamos por los hijos, o los hermanos, padres, nuestra pareja o hasta por nuestros amigos, han de tener consuelo, esperanza y también fortaleza, en el dolor, entrega y sacrificio que Jesús padeció por nosotros en la cruz. Aquel grito debe retumbar en todo nuestro ser, pues nadie ha sufrido, ni sufrirá como Él, la copa de la ira Santa de Dios, para que nosotros fuésemos herederos de su amor. ✅Amados, el amor de Dios, por el Espíritu Santo, ha llenado nuestro corazón y no hay nada en nuestra alma que no encuentre su suficiencia, satisfacción y plenitud en su incomparable amor; como dice su Palabra en Efesios 3:19, conocer el amor de Cristo nos llena de toda la plenitud de Dios. De manera que, en esas situaciones que sintamos desfallecer o no poder, que quizás son demasiado fuertes para nosotros, recordemos el grito de amor de nuestro salvador, que retumbe en nuestro ser de modo tal, que avive nuestro corazón y podamos experimentar y expresar cómo realmente el amor de Dios, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta, y que aun así, se vive en completa paz y esperanza. Oración Señor, cuando estoy triste, cuando siento que no tiene sentido la vida, pero me recuerdas la cruz, viene a mi mente tu grito de amor y me lleno de tu amor, me despierto del sueño y voy a mi verdadera realidad, la plenitud de Jesús en mí. Que tu Espíritu me recuerde y revele ese sacrificio eterno, ese día, ese grito, que retumbe en mi corazón y me coloque nuevamente en tu voluntad, en Cristo Jesús, amén. Alaba a Dios
Recibiendo nuestro crecimiento

Lee la palabra de Dios “sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor. Efesios 4:15-16 Reflexiona ✅Hablamos en el devocional del viernes anterior (servir para crecer), acerca de la importancia de crecer espiritualmente, pues así como en nuestra vida física si no crecemos y nos fortalecemos, corremos muchos riesgos de diferentes alteraciones o afecciones; en el ámbito espiritual, el estancamiento o el no crecimiento puede llevarnos a actuar en nuestros propios pensamientos, deseos y voluntad; dejar de nutrirnos con la verdad también nos puede llevar a vivir bajo el temor, la culpa y la condenación, en lugar de la fe, la misericordia y el amor; no crecer en el conocimiento del Señor, puede llevarnos a crear y a adorar al Dios de nuestra imaginación. ✅La unidad del Espíritu, la hermandad en la congregación y la disposición de nuestro corazón para servirnos mutuamente y glorificar a Dios todos juntos, son los aspectos que el Señor hoy nos está recordando para que así todo su cuerpo reciba de Él, que es la cabeza, su crecimiento. Hermanos, la verdad es Cristo, la Palabra es Cristo, la unidad del Espíritu está en Cristo, el amor de Dios es en Cristo, el sentir de servir es de nuestro Señor y la humildad es Su cualidad (Juan 14:6, 1:14, 17:23, Romanos 5:5, 1 Juan 4:9, Filipenses 2:5-8). ✅Amados, realmente, lo que podemos denominar como dolores, padecimientos o afectaciones espirituales descritas al inicio y derivadas de un no crecimiento, son consecuencias que muy probablemente todos nosotros, en algún momento, hemos tenido que padecer, y que por supuesto, no quisiéramos sufrir continuamente de ello. Por esto es que, desde ahora nuestra petición al Señor debe ser que sea Él concediendonos espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Cristo, haciéndonos así crecer en Él. Oración Papá Dios, no quiero conocerte en mis fuerzas, Señor, no en mi mente, mi lógica o mi imaginación; concédenos, por favor, a todos tus hijos, espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento tuyo y de nuestro Señor Jesucristo; anhelamos recibir todos juntos, nuestro crecimiento, oh Padre Dios, amén. Alabanza
Estad quietos

Lee la palabra de Dios “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra”Salmos 46:10 “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.”Salmos 42:5 Reflexiona Las circunstancias de la vida las podemos vivir en el alma, en nuestro propio esfuerzo, o en el Espíritu, en el poder de Dios. Y la enseñanza espiritual que como espada que discierne y divide el espíritu y el alma, es la que el Señor quiere que tomemos. El Espíritu Santo nos enseña a discernir entre andar en el alma o en el Espíritu. El precio de andar en el alma es desespero, angustia, estrés, fatiga, situaciones que se ven triviales, pero nos pueden llevar a los límites; necesitamos, por tanto, permanecer en la gracia de Dios para ser dotados extraordinariamente como dice ✅1 Corintios 15:10 “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo”. Permanecer en la gracia significa, menos de mi esfuerzo personal, de mis obras, y más confianza en el Señor; menos de pensar en nosotros mismos y más en fijar nuestra atención en la obra de Cristo; menos afán, más reposo, en Salmos 46:10, nos dice “estad quietos” y no se trata de que no soy diligente, ni quedarme en un estado de letargo, es confianza plena; donde aquieto mi alma, el espíritu se expresa; donde detengo mi autosuficiencia, Cristo se manifiesta. ✅La vida del Espíritu comienza con aprender a aquietar el alma, a calmar las emociones, a someter la mente, a rendir la voluntad, a esperar, a discernir y a reposar en Cristo. ✅Estad quietos en el alma, pero dinámicos en el Espíritu como lo dice el salmo 131:2 “En verdad que me he comportado y he acallado mi alma Como un niño destetado de su madre; Como un niño destetado está mi alma” acallar nuestra alma acudiendo a la voz del Espíritu; aquietar nuestro afán, en el reposo de Cristo, dejar de buscar en nosotros e ir a satisfacernos en la provisión de Dios. Oración Padre, gracias por tu manifestación en mi vida; gracias porque cuando te espero, Tú siempre llegas, eres oportuno, llegas a tiempo; gracias por enseñarme a esperar y a través de ello ver tu fidelidad; gracias porque Tú siempre eres bueno y eres fiel, Señor, amén. Alaba a Dios
Servir para crecer

Lee la palabra de Dios “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.” Efesios 4:15-16 Reflexiona Cuando nosotros nacemos de nuestra madre, es decir, a la vida física, ésta inmediatamente inicia una etapa de crecimiento muy importante, pues es necesario para la madurez de cada sistema que compone nuestro cuerpo, el digestivo, inmune, circulatorio, muscular y demás; si no se crece adecuadamente hay riesgo de infecciones, hemorragias, debilidades, enfermedades y otros tantos problemas de salud. Lo mismo pasa con nuestra vida espiritual, esa que hemos recibido cuando le abrimos la puerta de nuestro corazón a Jesús, y creemos en Él como Señor y Salvador; es urgente, es de inmediato que debemos empezar a crecer y madurar, pues el gran peligro de que nos mantengamos como niños en este conocimiento es que fácilmente podemos ser engañados y sacados de la verdad, de la verdadera piedad, de la gracia, la libertad y sobre todo la voluntad y el propósito de Dios para con nosotros, Efesios 4:14 dice “para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” Y, ¿cómo crecer? El pasaje principal del día nos guía así: ✅El cuerpo de Cristo, que somos nosotros, su iglesia, crece cuando permanece unido, esto es, cuando hay hermandad, congregación y amor (Efesios 4:1-4, Salmos 133). ✅El cuerpo crece cuando cada miembro ministra, sirve o participa en su congregación con el don que le ha sido otorgado, Efesios 4:7 dice “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.” Hermanos, habitar en comunidad y disponer nuestra vida para ser buenos administradores de la gracia de Dios, ministrándola a los otros en el poder y dependencia del Señor, hará que tengamos ese crecimiento espiritual tan importante y necesario. Oración Padre, que por el poder de tu Santo Espíritu que opera en mí por la fe, me lleve a dejar todo temor, pereza o negligencia que puedan estar estancando mi crecimiento espiritual, pues sé que tu voluntad es que, todos fervientes en espíritu, sirvamos al Señor, amén. Alaba a Dios
Reflejando su gloria

Lee la palabra de Dios “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” 2 Corintios 3:18 Reflexiona Cuando vemos a Jesús, contemplamos su hermosura, la hermosura de su santidad y su gloria, pero mejor aún, cuando vemos que todo eso tan bonito lo extiende hacia nosotros, entonces somos transformados. La gracia, el perdón, el amor, la misericordia; su riqueza, fortaleza, comprensión, compasión, ternura; su paz y toda su bondad derramada en nuestra vida, nos llena de tal modo que ya no hay espacio para la guerra, la venganza, el rencor, la envidia, el odio, la dureza, la imposición y todo aquello que sea contrario a Él. ✅Hermanos, si de estrategias habláramos para cambiar de nosotros todo lo malo, seria esta que nos revela nuestro Señor, 2 Corintios 3:18 nos dice que, nosotros todos, mirando claramente al Señor como en un espejo, su gloria, entonces somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la obra poderosa y perfecta del Espíritu Santo. No se trata de hacer buenos propósitos, de intentar mejorar para alcanzar la bendición, de proyectar un aparente y bonito cambio externo, pero por dentro estar sucios y simplemente resistiendo. ✅Realmente, fijarnos en nosotros mismos o en las debilidades de los otros, sólo producirá en nuestro corazón, enojo, frustración, desesperanza y depresión. Somos seres humanos viles e infectados por el pecado, y nuestra única cierta esperanza es que Cristo crezca y se refleje en cada uno de nosotros. ✅De manera que, amados hijos de Dios, es momento de dejar atrás las diferentes y tradicionales “técnicas” para intentar ser buenos o ser mejores personas, es tiempo de mirar y fijar nuestra vista en el único que es realmente bueno, conociendo y creyendo que habita en nuestro corazón, y que a medida que le contemplemos, viendo su manifestación de gracia y de gloria sobre cada uno de nosotros, entonces simplemente siendo de Él llenos, todas esas virtudes gloriosas genuinamente en nosotros, por el poder de su Espíritu se evidenciarán. Oración Padre, en tu Hijo Jesucristo, hoy te pido que quites de mi vista todo velo que no me está permitiendo ver la gloria de Cristo Jesús en mi vida; concédeme la gracia, de verle, contemplarle y adorarle para que entonces en ese cara a cara, mi vida de tu gloria sea llenada y por tu Santo Espíritu, evidenciada, ¡Amén, Aleluya! Alaba a Dios
Edificando con propósito

Lee la palabra de Dios “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.” Mateo 7:24-25 Reflexiona Podemos ver a lo largo de las Escrituras, las diferentes formas o diseños que Dios ha dispuesto para que nosotros los llevemos a cabo en las diferentes áreas de nuestra vida; diseños para nuestra vida personal, matrimonial, familiar, relaciones sociales, asuntos laborales, entre otros. Estos diseños, por supuesto, siempre tienen como centro y piedra fundamental a nuestro Señor Jesucristo. La idea es edificar en Él. ✅Sin embargo, siendo esto considerablemente importante, lo esencial que Dios quiere que conozcamos, es precisamente el propósito por el cual Él quiere que lo hagamos así, y es justamente que el anhelo de su corazón es, habitar en medio de nosotros, Él anhela estar, permanecer e ir con nosotros siempre (Juan 14:16-18, Mateo 28:20). ✅Hermanos, los diseños que Dios ha dispuesto, junto con el anhelo de habitar en medio nuestro, sólo nos dejan ver el gran amor y la grande misericordia que, desde antes de la fundación del mundo, Él se había propuesto para con nosotros en su Hijo Jesucristo (Efesios 1:3-7), por ello, vemos al Señor Jesús enseñando que un hombre prudente y bienaventurado es aquel que edifica su casa o su vida con base en lo que Él nos dice. Sucede que muchas veces, el motivo por el cual no edificamos en nuestra vida conforme al diseño y propósito del Señor, es porque ignoramos lo que Él nos enseña a través de su Palabra, otras tantas, simplemente porque nos cuesta ir en contra de nuestra propia sabiduría; pero, queridos hermanos, no por esto debemos rendirnos o tirar la toalla en ninguna área de nuestra vida, pues para el Señor no hay limitación o debilidad en la que Él no pueda obrar; por ello, nuestro deber es confiar, aferrarnos a Él e insistentemente orar conforme nos revela Hebreos 13:20-21, pidiendo que, por la sangre de Jesucristo, sea Dios mismo haciéndonos aptos para toda obra buena para hacer su voluntad, haciendo Él en nosotros lo que es agradable delante de Él, por Jesucristo, a quien pertenece la gloria por los siglos de los siglos. Oración Padre, que tu Presencia, la cual mora en mí solo por la fe en tu Hijo Jesucristo, la pueda disfrutar en intimidad, en comunión y adoración, haciendo Tú mismo en mí lo que es agradable delante de tí, esa persona que refleje completamente tu gloria, por Jesucristo tu amado Hijo, mi Señor y Salvador, amén. Alaba a Dios
Final Feliz

Lee la palabra de Dios “Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” 1 Tesalonicenses 5:16-18 Reflexiona Pasamos por situaciones o épocas, en nuestra vida, en las que quizás padecemos alguna afectación física, los hijos parecen no avanzar, crecer, madurar o fortalecerse, el esposo o esposa pareciera no valorarnos o no darnos el lugar que nos corresponde y quizás también algún asunto laboral, familiar o algún proyecto emprendido no está resultando de la manera que pensamos o esperamos. Puede ser que en estos momentos dudemos si en verdad Dios está de nuestro lado, si de verdad nuestra vida está en sus manos. ✅Sin embargo, amado hermano, las dificultades, las pruebas, la escasez, el desierto, la enfermedad y todo aspecto que tiene que ver con nuestra vida temporal, debemos saber que son tan solo los medios que nuestro Padre Fiel utiliza para manifestarnos lo eterno. ✅Orar sin cesar, estar siempre gozosos y dar gracias en todo, son la clave que el Señor hoy nos quiere recordar para que no nos encerremos en nosotros o en lo pasajero, sino que, en fe recurramos siempre a Él y en esa actitud de total confianza, reposo, gratitud y adoración, por su revelación, encontremos la paz para continuar, estando seguros que Dios con nosotros está y que sus planes son siempre de bien y no de mal (Filipenses 4:6-7, Hebreos 11:6, Jeremías 29:11). ✅Recordando también que, mientras tengamos vida, la esperanza sigue viva, y que el amor debe ser nuestro motor; ese amor que Dios ha derramado en nuestro corazón y que en el poder del Espíritu Santo podemos manifestarlo a nuestros hermanos (1 Corintios 13:13, Romanos 5:5, 1 Corintios 13:4-7). Oración Padre, gracias porque en Cristo Jesús me has adoptado como tu Hijo, y es un hecho que no tiene regreso; es así mismo un amor del cual nadie me puede separar; gracias Señor porque si aún no nosotros somos infieles o hijos pródigos, tu bondad nunca nos dejará, en Cristo Jesús, amén. Alaba a Dios