
Lee la palabra de Dios
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
Reflexiona
Siempre escuchamos que Cristo murió por nosotros, por nuestros pecados; esta es una verdad esencial del evangelio. Pero también es igualmente cierto y determinante saber que morimos juntamente con Él.
✅Esta es la explicación de por qué tenemos una nueva vida, porque cuando creímos en Cristo, participamos de la muerte del Cordero, se cumplió la pascua en nosotros; esta nueva vida se hace realidad cuando estamos en Cristo, fuimos colocados por el Padre Amado en la muerte de su Hijo, y juntamente con él fuimos resucitados para vida nueva. (Romanos 6:6, Efesios 2:5-6,)
Y el amor derramado en nuestros corazones por el Espíritu, nos impulsa, como un poder que actúa en nosotros, para experimentar la realidad de su muerte, y dejar que la expresión del Hijo resucitado se manifieste en nosotros.
Este amor, nos impulsa también a vivir no para nuestros fines, sino para Él, no vivimos por una causa loable, sino por una persona perfecta que nos habita.
✅No vivimos por algo, sino por alguien. Él debe ser la causa que nos anime a levantarnos cada mañana, pero no nos levantamos con la actitud de decir, “ahora sí, Señor, te voy a cumplir en todo”, pues la vieja naturaleza no puede, sino que debemos llevar su muerte en todo lo que pensamos y hacemos, para que se active Su vida.
Hermanos, que la revelación diaria del incomparable y eterno amor de nuestro Dios constriña nuestro corazón llevándonos a morir a nosotros mismos y a vivir en esta nueva vida de plenitud, abundancia y eterno propósito.
Oración
Padre, que la verdad viva y poderosa que me revelas por medio de tu Palabra, por el poder de tu Santo Espiritu la pueda experimentar en mi vida; llename Señor, y concédeme la riqueza de no vivir para mí, sino para aquel que muriendo me liberó de la esclavitud del pecado, y resucitando me ha concedido una vida y propósito eterno, vivir en Cristo, por Cristo y para Cristo, amén.



